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Something to do {Ice, conversión}

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Something to do {Ice, conversión}

Mensaje por Alexander Dupont el Miér Jun 06, 2012 12:06 pm

Alexander gruñó iracundo pues durante la reunión aquella pequeña puta de nombre Sulpicia se había atrevido a ordenarle A ÉL que limpiara el desastre. Desde luego que no se refería a ninguna muerte, él era sumamente cuidadoso con cada persona a la cual mataba y la forma en la que cubría sus rastros. No, aquella Vulturi se refería a Grace Pávlov, su pequeña dama de compañía con la que en realidad no tenía ninguna clase de relación y que, sin embargo, consideraba como suya. La humana insignificante era de su propiedad y nadie podía tocarla, ni siquiera él; sin embargo, tomando en cuenta todo lo que había pasado en los últimos días, era de lo más normal que tuviera algo qué hacer antes de irse a Japón, porque estaba completamente seguro de que cualquiera podría aprovecharse de que él no estuviera. Y con cualquiera se refería a Volker pues estando Steven en reposo nadie iba a cuidar de los 4 escuíncles si no era su propia madre. Pensándolo bien, tampoco faltaba mucho para que algún guardia imbécil viniera a imponerse con respecto a Grace y lo cierto era que el pelinegro tenía demasiadas cosas en la cabeza para agregar una más, de modo que cortaría el problema de raíz aprovechándose de la nueva excusa -la orden de la vulturi-. Sonrió con autosuficiencia pensando en lo maravilloso que resultaba inmortalizar aquel hermoso rostro y le mandó un mensaje de texto a su futura creación vampírica para que se encontrara con él en Leicester Square.



Alexander por lo general siempre iba a buscar a la presa pero en ésta ocasión le era de importancia que la chica no huyera de buenas a primeras. Él no encontraba conforme con formar a un nuevo neófito asqueroso y completamente inadaptado pero era el precio a pagar por comenzar a juntarse con gente como Ginnie que había ampliado su minúscula debilidad por los críos al punto de ahora preocuparse por la seguridad de algunos de ellos. Suspiró pesadamente ante la idea de tener que lidiar con una nueva vampiresa enloquecida en la ciudad pero -por cuestiones de olor- ella no atacaría a sus hijos aún si estuviera muriendo de sed. Alexander no dio más importancia al asunto y decidió quemar su ansiedad sacando un cigarrillo junto con un encendedor de su bolsillo para, acto seguido, sentarse a esperar por Grace.



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Re: Something to do {Ice, conversión}

Mensaje por Ice D. Pávlov el Miér Jun 06, 2012 2:07 pm

La tarde caía sobre la ciudad, bañando los edificios con luces. Miraba por la terraza del departamento de Steven para poder despejarme y tomar aire. Tayra, Natasha estaba con su padre, que últimamente era al único que reconocían como progenitor y esas cosas. Ra, se pasaba el rato con Booby, que al parecer el amor le había pegado, pero sin embargo Ra, era el único realmente unido a mi recientemente además de Za que se la pasaba detrás de Thea estaba llegando a pensar que era cierto todo el amor que decía tener hacia la chica. Y desgraciadamente tener mucho tiempo libre para mi era una sentencia de muerte, con eso de que Volker mi hermano aparecido que no sabía que tenia me andaba persiguiendo, queriendo matarme o eso aparentaba cada vez que me lo “topaba”. Me dio un escalofrío no solo por la brisa tardecían y fresca. Entonces del bolsillo de mi vestido provino el sonido de mensaje de mi celular. Lo saque sin ganas y cuando mire la pantalla ver el nombre de Alexander en el hizo que alzara una ceja, que me hiciera millones de preguntas pero la más importante era la de “¿Qué demonios quería?” leí el contenido y al parecer me estaba citando para vernos. ¿enserio? Me daba un no sé que al pensar que el Dupont tenía esa facilidad para controlar mis cosas, el me había ayudado modernamente, así que lo menos que le debía era acceder a ir a su reunión y pues no tenía nada mejor que hacer. Agarré mi bolso y salí en busca de un taxi para darle la dirección a la cual me habían citado.

Sinceramente no conocía el lugar, así que cuando me baje del taxi una sonrisa se desprendió de mi rostro. Era una gran plaza, cortada en secciones cubiertas de césped, árboles en sus alrededores y un centro, además de su recorrido hacía las pequeñas bancas donde poder descansar, relajarte y pasar el tiempo. Ya prácticamente estaba la oscuridad, mientras caminaba buscando a Alexander. La verdad no sabía aun porque me había citado en un lugar con gente. Eso significaba quizá que no me haría daño aunque en lo personalidad me costaba un gran sacrificio poder creer eso. Entonces en el centro de la plaza se encontraba aquel chico recargado con un cigarrillo en sus labios, el humo a penas y era distinguible por las luces que nos daban las farolas. La gente caminaba, algunas parejas sentadas, agarradas de la mano mientras daban su caminata nocturna, personas solas con perros y unos cuantos niños. Aun pensaba que era demasiado extraño que Alexander me citara en este lugar pero sin embargo aquí estábamos. –Hey- pronuncie estando a metro de él.
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Re: Something to do {Ice, conversión}

Mensaje por Alexander Dupont el Miér Jun 06, 2012 3:26 pm

La mirada del vampiro se perdía de a ratos sobre los chorros de agua que brotaban graciosamente de la fuente, la plaza parecía de a ratos despejada y luego volvía a llenarse pero para el vampiro nadie era existente, nadie importaba en aquel momento, excepto Ice. El pelinegro gruñó para sus adentros, tras irse de Tokyo lo primero que haría sería irse con su mujer e hija a Canadá; rememoró su época de Lobo Solitario y sonrió maliciosamente al recordar lo mucho que se divertía por aquellos tiempos. No tenía que rendir pleitesía a nadie, no debía ajustarse a ninguna norma de convivencia y no tenía que andar cuidando por más que no fueran Mae y él. Claro que la seguridad de ella nunca había presupuesto un problema para él, la enana ya estaba grande y sabía cuidarse solita, de eso él estaba más que seguro.... hasta que aparecieron los híbridos en su vida. Ahora todo era simplemente demasiado complicado; Helene estaba en Tokyo, Mae estaba con la pulga, ver a Heather tres veces por semana era simplemente insoportable y bueno, Caely... Caely estaba en una situación deplorable y lastímera. En un punto había comenzado a sentir lástima por la desgraciada pero apartó aquel hilo de pensamientos y puso toda su disposición a los asuntos pertinentes para aquella tarde. Lo que Alexander tenía planeado para Ice no era más que un sencillo acuerdo pero, independientemente de que aceptase o no, no iba a impedir que llevara a cabo su meta. Y esperaba que Grace supiera eso de sus experiencias pasadas.

El pelinegro sonrió de medio lado al escuchar la voz de la dulce pero peligrosa Ice, con seguridad ella se sentiría un poco más cómoda en un lugar público como aquel antes que en un lugar privado donde él pudiera hacer cualquier cosa a su gusto. Decidió felicitarse a sí mismo por su muy buena elección y, sin más, se puso en pie echando la colilla del cigarro al piso y aplastándola con el zapato para acabar con todo rastro de chispa. Metió las manos dentro de los bolsillos de su abrigo marca GAP e hizo un gesto con la cabeza, invitando a Ice para que caminaran juntos por la plaza como si fueran los mejores amigos de toda la vida.
-Grace querida, dentro de poco me iré de viaje a Japón y quería asegurarme de que las cosas marcharan bien por acá. No perderé tiempo en preámbulos- su forma de hablar era suave pero su semblante era serio y finalmente sonrió con cierto descaro-. Quiero convertirte en uno de los nuestros, Grace. No te estoy pidiendo permiso solamente te pongo al tanto de algo que efectivamente sucederá- Alexander caminaba a su paso sin molestarse demasiado en mirar sus reacciones pero antes de que pudiera ella responder reanudó su habla-. Debido a la naturaleza indiscutible de la situación te daré a elegir: podemos hacerlo a mi manera o podemos hacerlo por las malas. Acerca de los detalles de mi manera, ahora mismo no importan pero piensa en los beneficio que puede traer para ti: serías fuerte, ágil, podrías defenderte a ti y a tus hijos. Por las malas, en cambio, serán muy malas para ti, desde luego. Así que elige de una vez por todas.



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Re: Something to do {Ice, conversión}

Mensaje por Ice D. Pávlov el Jue Jun 07, 2012 12:15 am

Seguía observando a mis alrededor para cerciorarme que en verdad la gente siguiera rondando la plaza y que Alexander no me hubiera tendido una trampa y como toda una idiota hubiera caído en ella. Me estaba cansando de las trampas ajenas, con las de Volker tenía suficiente, como la vez que me secuestro y al muy imbécil se le ocurrió sacarme información o me cortaba los dedos. Entonces tuve que acceder hacer lo que el se le plazca, cuando, donde y con quien sea. Si tan solo yo fuera tan poderosa como lo era el, o como lo era Alexander. Mi vida sería muchísimo más sencilla y menos complicada. No andaría con miedo de que Mae volviera a beber de mi sangre porque le había gustado y dejarme en la calle medio muerta o que Caely se abalanzara sobre mí solamente porque había seleccionado malas palabras sobre mi hermanito querido. Además me estaba faltando otros detalles más y sobre todo una persona que a pesar de las pocas veces que lo había visto para mi eso ya era demasiado como para incluirlo en problemas, cosas pendientes y tipo así.

Como pequeña de jardín de niños, obediente y disciplinado comencé a caminar cuando el pelinegro me insinuó que lo hiciera. Me cruce de brazos más que nada para abrazarme a mi misma, porque a pesar de que las tardes en la ciudad eran calidas, las noches tendían a bajar sus temperaturas y el aire gélido ya comenzaba hacerse notar y solamente llevaba mi vestido strapple y el cabello que cubría los hombros y parte de mi espalda a penas llegando poco más debajo de las vértebras toráxicos. De vez en cuando lo veía de reojo pero entonces centro mi mirada cuando sus labios se despegaron para comenzar a difundir palabras. Se iría a Japón y me quede pensando ¿acaso a mi me importa eso? No le veía el caso hasta que siguió. Por unos segundos un escalofrío recorrió mi cuerpo al ver aquella sonrisa cínica que no daba buenas noticias. Lo poco que conocía de Alexander era que jamás me confiara de las sonrisas que el daba. “Quiero convertirte en uno de los nuestros, Grace. No te estoy pidiendo permiso solamente te pongo al tanto de algo que efectivamente sucederá” fue cuando se me ciclo todo mi mundo. Incluso podía sentir como si me faltara respirar, como si mis pulmones se apretaran y mi corazón se hubiera parado por completo. Estaba horrorizada y espantada en todos los sentidos y con tan solo algunas cuantas palabras pronunciadas por aun un desconocido. ¿Acaso creía que ya por haberme ayudado podía hacer y deshacer lo que quisiera con migo? ¡Pero quien se creía vampiro! Eso, exactamente eso, un jodido vampiro y quería que yo lo fuera. Ahora comprendía todo el jueguito de hacerme venir aquí. Y como tonta caía. Joder. Quería gritarle pero el prosiguió con su monologo. Mi cabeza no podía con tanto. Entonces me re contra cicle de nuevo. Mis pies ya no me reaccionaron y mis manos estaban temblándome. Mis pupilas estaban dilatadas y mi respiración (aunque no la sintiera) era acelerada. -¡No! ¡No! Y ¡No! ¡Joder, no, no, no- mis palabras fluían. -¿Por qué yo? ¿Acaso no he hecho todo lo que me pides? ¿Acaso no he mentido por ti metiéndome a mi en problemas?- o algo así, si contamos que la agente Eva fuera un problema. Entendía a la perfección que podía cuidar a mis hijos, pero ¿no me odiarían también? Era un arma de dos filos, tenía entendido que los licántropos no soportaban a los vampiros y su madre sería uno de ellos, porque ya estaba escrito en los ojos de Alexander, ahora solamente tenía que escoger a las buenas y a las malas. Y juraba, con todo mi ser que quería que fuera a las malas, pero entonces no sabría que plan sádico tenía para mí, sin embargo a las buenas me daba muchísimo más miedo. -¡NO!- al parecer era lo único que me salía, di media vuelta y como idiota comencé a correr.
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Re: Something to do {Ice, conversión}

Mensaje por Alexander Dupont el Jue Jun 07, 2012 9:52 am

Le miró colapsar durante segundos pero no hizo el más mínimo amago de ayudarle en caso que cayera o le faltara aire simplemente le miró a la expectativa de su respuesta. Alexander casi pudo echar una carcajada cuando su corazón se vio elegantemente acelerado y la chica comenzaba a gritar. ¡No! ¡No! Y ¡No! fue la corta frase que resonó en los tímpanos del mayor tras escuchar cuanto la fémina había dicho. Y aquello hubiera permanecido en un rato agradable de no ser porque la fémina comenzara a correr, entonces la expresión divertida y burlona del vampiro se convirtió drásticamente en una absoluta seriedad. El vampiro gruñó para sus adentros, enojado por su actitud, y comenzó a caminar en la dirección en la que Ice corría para no levantar sospechas públicas. En realidad, no importaba qué tanto se esforzarse la fémina en hacerlo pues como decía el dicho, Podrás correr pero no esconderte. Sin embargo lo dejó pasar y le siguió con completa tranquila, no iba a pasar mucho tiempo en realidad y no hacía daño divertirse un poco.
-Mala elección Ice- dijo, a sabiendas de que no podría escucharle pues ya estaba lejos-. Que empiece el juego pequeña doppleganger.

Si Grace hubiera aceptado de buena gana aquello no tendría que suceder. En éste momento estaría en un mercedes guardian de camino al un lujoso hotel cuyo propietario era Alexander. Sería escoltada allí donde pasaría sus últimas horas como humana donde podría comer todo lo que quisiera de forma gratuita, hubiera podido pasar horas al teléfono para despedirse de cualquiera que -siendo humano- no pudiera seguir viéndola. La nevera de la suit de lujo habría sido repleta de sangre para que pudiera alimentarse apenas terminase su transformación sin tener que matar a nadie inocente en el camino. En realidad Alexander no tenía el más mínimo interés en quién pudiese morir y quién no -siempre que no fueran sus familiares-, así como tampoco le importaba un rábano si ella tenía familiares de los cuales despedirse. Para él, aquel problema nunca había existido puesto que sus padre ya habían muerto para el momento en que fue convertido. En cuanto a sus amigos, se los había comido sin remordimiento, unos más temprano y otros más tarde; no veía nada inmoral en alimentarse por su propia supervivencia y tampoco le había revuelto la conciencia. Remordimiento era una palabra que había borrado de su diccionario hacía bastante tiempo, no lo había sentido antes antes, ni ahora, ni nunca.

¿Y qué tal si Ice quiere vengarse después? dijo una pequeña vocesita en su interior, aquella que no era su consciencia, porque el carecía de conciencia. Aquella voz sonaba a Britney intentando disuadirlo, una vez más, de sus planes malévolos que irónicamente también tenían un lado bueno. El vampiro pasó olímpicamente de las advertencia de su mujer pues a estas alturas seguramente sería muy fácil ganarle en batalla a un neófito, lo había hecho antes y podría hacerlo ahora. Dejó que Ice se alejara lo suficiente para hacerle creer que estaba sola y que había logrado escapar pero solamente era cuestión de tiempo antes de que el vampiro le alcanzase. Entró a un callejón para que nadie pudiese verle y en pocos saltos ya estuvo en la azotea de un loca. Entonces echo a correr a velocidad vampírica por sobre los tejados, saltando de uno a otro como si se tratase de una especie de ninja y de un momento a otro saltó. Un salto que hubiese estremecido a cualquier que hubiere visto pero sus movimiento eran demasiado rápidos para ser captados por el ojo humano. Y entonces se encontró nuevamente frente a la castaña con una sonrisa que decía que las cosas iban a ir mal en adelante. No perdió mucho tiempo en tomarla de los hombros y aventarla contra una pared de ladrillos que había ahí cerca.
-¿Qué te parece si hablamos como gente civilizada?- sugirió mientras tendía una mano a la fémina en ademán de ayudarla.



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Re: Something to do {Ice, conversión}

Mensaje por Ice D. Pávlov el Vie Jun 08, 2012 2:11 pm

“Corre, corre el tiempo se va acabar; corre, corre te van alcanzar”
Mis piernas jamás habían hecho tanto ejercicio físico. No me gustaba correr porque después de un accidente de pequeña mientras jugaba básquet me había golpeado en el costado, ahora cada vez que yo hacía ejercicio físico, exagerado claro me dolía el mismo costado donde había recibido el golpe. Y correr así significaba dos cosas, que el dolor volviera y que se me esfumara la respiración, doliéndome en el simple intento de introducir aire desesperadamente a mi cuerpo. Llevaba una mariconera la cual no me importaba que me golpeara cada vez que yo corría, sin embargo con una mano la sostuve porque me era fastidioso y con la otra intentaba evitar que mi vestido se levantara de más. Cuando llegue a la banqueta que daba entrada a la plaza casi siento un automóvil cercas de mi a no ser porque una señora que estaba ahí me detuvo de golpe y me decía que tuviera cuidado que tenía que mirar a mis lados, pero entonces me desespere y miré hacia atrás y Alexander venía caminando de lo más tranquilo, sin embargo sabía que me podía alcanzar en cuestión de segundo, me libre como pude de la señora y volví a correr cruzando la calle, estaba segura que parecía una loca desquiciada queriendo huir de algo pero los demás no comprendían el que. Alexander estaba actuando de lo más natural que nadie sospecharía que mi temor en estos momentos era aquel ser que a su paso desgarraba corazones y arrebataba millones de suspiros y deseos. Demonios, esto me estaba matando en sentido figurado. Mis piernas ya casi no podían, mi respiración era demasiado fría que calaba en mi pecho. Comenzaba a sudar un poco. Me adentre en una de las calles que conducía hacía la plaza y estaba sola. Los puestos que estaban a la redonda ya habían cerrado y podía distinguir luz, además de las farolas alternadas de unos locales pero a muchos metros de mí. Esto estaba mal. Era una tonta por haber corrido después de que el me había dado la opción de que me quedara quieta y que todo sería a las buenas, pero con Alexander… no sabía si en verdad era una situación totalmente buena, mediana o disque buena.

Fui reduciendo mi velocidad porque quería saber si en verdad me había seguido o había continuado su camino, aunque lo dudaba en todo mí ser. Me detuve de la nada. Mi pecho me ardía y dolía, era en la segunda cosa que podía pensar, podía escuchar el palpitar de mi corazón acelerado y haciendo un esfuerzo de más. Todo este tiempo estuvo tranquilo, hasta que el chico volvió aparecer. Aun no se me acababa de olvidar la primera vez que lo conocí, era estremecerme cada vez que lo recordaba. Entonces voltee para ver si venía y saber si tenía que volver a echarme a correr como loca. Pero la calle estaba vacía, no había nada… absolutamente nada, solo a lo lejos se notaban las luces de la plaza. Suspire, aunque no intentará controlarme aun y entonces me volví a voltear al frente para alejarme de nuevo y un chillido de horror salió de mí. Respingue un poco y automáticamente di un paso hacía atrás pero fue inútil, el ya estaba enfrente de mi, mirándome con aquella seriedad y de pronto sentí el golpe en mi espalda y cabeza, la frialdad de los ladrillos y dureza. Las piernas me temblaban, todo mi cuerpo en sí me estaba temblando. Tonta, estúpida, ilusa. No dejaba de golpearme a mi misma e insultarme. Su voz resonó y ni siquiera lo pensé cuando –Si- salio de mis labios temblorosos.
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Re: Something to do {Ice, conversión}

Mensaje por Alexander Dupont el Vie Jun 08, 2012 6:03 pm

Alexander no solía dar una segunda oportunidad pero ya que se trataba de niños pequeños se sintió lo necesariamente conmovido para ser condescendiente con el tema de torturar a Ice o hacerlo de la forma aburrida. En el pasado aquella idea ni siquiera se hubiera pasado por su cabeza ya que solo en una u otra ocasión había dejado vivas a sus presas y cuando lo hacía se daba a la tarea de absorber la ponzoña que sus propios colmillos habían vertido sobre el cuerpo ajeno. El pelinegro sonrió levemente al escuchar la respuesta mecánica de Grace y se acercó más a ella, acorralándola con ambas manos a los lados de su cuerpo, rasgando el ladrillo con sus uñas. Alexander respiró profundamente al tiempo que cerraba los ojos unos segundos mientras se llenaba las fauces con la esencia del más puro elixir; estaba muy convencido de que si otros le hubieran visto, con seguridad, pensarían que se trataba de un enfermo mental. El pelinegro acercó su rostro a los labios de la fémina para susurrarle bien pausado y despacio a fin de que fuera capaz de comprender lo que le estaba diciendo.
-No intentes nada estúpido Ice, soy más poderoso que antes...- añadió a sus palabras un beso, el cual no representaba otra cosa ni nada más que el beso de la muerte. Su marca personal sobre la cual se dictaba que la fémina moriría como humana esa misma noche fuera por las buenas o por las malas.

Y, como si quisiera hacer énfasis en sus palabras, presionó su mano derecha sobre los ladrillos con intensión de hundir aquel tramo de pared sin embargo algo inesperado sucedió. ¡Se había pulverizado! No era como si se hubieran resquebrajado los ladrillos o como si el peso del vampiro hubiera creado un hoyo de proporciones colosales -como en realidad hubiera sucedido si sus intensiones se llevasen a cabo. ¡No! ¡Una marcada circunferencia, directamente proporcional al tamaño de la palma de la mano del vampiro, se había descompuesto en partículas invisibles incluso para el ojo vampírico. Alexander pareció olvidarse momentáneamente de la adorable e insignificante humana mientras observaba atónito el suelo, lugar donde se había depositado el polvillo rojo del ladrillo. ¿Que había sucedido? Alexander negó y se dijo a sí mismo que no debía distraerse en pequeñeces como aquella, sin más tomo a la chica de la mano y la arrastró consigo a su auto mientras con la mano libre se peinaba el cabello.
-Bien, Ice, como decía. Si cooperas todo irá bastante bien para ti, tan solo sufrirás el dolor de tu transformación y, por lo demás, no habrá ningún problema.
No reparaba en la fémina siquiera cuando llegó al auto y le abrió la puerta caballerosamente, esperando a que entrara para soltarla, subiendo los seguros. Claro que aquello no parecía tener sentido pero era una forma de asegurarse tiempo, las piernas le temblaban, para ese momento no debía tener mucho pulso en sus manos.



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Re: Something to do {Ice, conversión}

Mensaje por Ice D. Pávlov el Vie Jun 08, 2012 11:21 pm

Puse los ojos en blanco. Mi cuerpo se tenso al momento en que sentí la presión de los labios ajenos sobre los míos. Jamás hubiera querido un beso asi, si es que aquello se le podía llamar beso. Era como una sentencia, lo sentía como el punto final al problema y que con eso todo trato se cerraba dando entrada a un nuevo destino, un nuevo libro. Me encogí de hombros cuando de pronto vi una nubecilla de polvo a un costado, después baje la mirada para observar los escombros en el suelo color rojizo, el color del ladrillo vuelto pared. Esta bien, está bien, ya entendí tu fuerza. Me dije a mi misma pero más era lo que quería decirle a el mientras intentaba ahora seguir la corriente de lo inevitable. Estaba ya todo escrito. ¿Por qué? ¿Por qué demonios tuvo que pasarme todo esto a mí? ¿Por qué tuve que responder a su mensaje viniendo a este sitio? Inclusive le echo la culpa a la primera vez que lo vi, por qué demonios tuve que parecerme a su ex prometida. A mí que me importaba la gente muerta y vieja. Yo, era yo, ahora. Maldecía tantas cosa que no tenía caso… al final del día terminaría siendo un ser como él. Terminaría siendo pálida, fría, sin sentimientos, sin vida y adicta a la sangre, y quien sabe si a matar o descuartizar gente. ¿Por qué la vida era así de injusta? Es decir… todos nacemos siendo humanos, simple personas que nacen de la unión de partes de dos seres más. Un espermatozoide fecundando un óvulo, después dándose todo el procedimiento de gestación hasta los nueve meses cuando estamos los suficientemente preparados para salir al mundo y enfrentarlo. Algunos tenían escrito que seria aburrido y monótono, otros tanto como Alexander de que su vida no bastaría con un promedio de ochenta y algo de años, si no la eternidad y yo… creyendo que mi vida estaba destinada a la monotonía, a ser hija única y madre de cuatro pequeños niños. Ahora eso ya no era así. Terminaría siendo la hermana de un vampiro… una raza que pronto dominará en mi, madre de cuatro pequeños niños, una madre con sed y un ser con ganas de matar a los demás para llenarme a mí misma.

Entonces sin más comenzamos a caminar hacía su automóvil. Yo me dejaba dirigir por el, porque ahora entendía que no había caso de seguir resistiendo si total el era fuerte y hábil como para acabar con una simple humana y hacer o deshacer lo que se le hinchara. Entre en su auto y rodee los ojos cuando noté como coloco el seguro. –Como si no me alcanzaras en cuestión de segundos- le susurré una vez él dentro del vehículo. Suspire pesadamente, mirando por mi ventanilla, observando el cielo y noté como el arranco. Esto, no era… exactamente ni siquiera había suficientes o las correctas palabras para describirlo. -¿Cómo será?- susurré tan bajo que fue un hilo de voz, pero para el vampiro de seguro fue fácil escuchar.
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Re: Something to do {Ice, conversión}

Mensaje por Alexander Dupont el Sáb Jun 09, 2012 12:58 pm

Alexander no respondió a su primer comentario, sencillamente sonrió con autosuficiencia pues se sabía de sobre que era él quien mandaba en aquella situación y aquello simplemente le hinchaba de orgullo. En momentos como éste le estaba profundamente agradecido a su amada hermana, que si bien en los últimos años había estado un tanto arisco había sido por andar en solitario pero ahora que tenía a Britney sus relaciones habían mejorado y también su forma de comportarse con los demás, al punto de que algunos incluso ya le querrían. En idioma Dupont, aquello incluso significaba problemas; Alexander había sentido vergüenza al principio y por esa razón no había querido decirle nada a Mae pero luego ella se enteró por otros medios y fue toda una catástrofe. Incluso ahora, luego de tanto tiempo, podía percibir en su hermana una clase de rechazo por aquello en lo que "le habían convertido". A veces, incluso él sentía ese rechazo hacia sí mismo, no evitar evitar pensar que si al menos se hubiera mantenido alejado de Londres... ¡No! Jerome se hubiera aprovechado Britney, reflexionó, antes de darse cuenta que sus manos se aferraban con demasiada fuerza al volante. Luego aflojó y apartó aquella nube de pensamientos antes de que terminase matando a Ice y a su precioso coche.
-Te llevaré a la suit de lujo de mi hotel como si fueras mi acompañante, los trabajadores me conocen no irán a "intervenir", si sabes a lo que me refiero. Si tienes hambre, o igual si no la tienes, puedes llamar y pedir lo que desees lo tendrán para ti, sea cual sea el plato. Si quieres llamar a tus familiares humanos para decirles que no podrás verlos durante el próximo año no habría problema tampoco. A menos que quieras arriesgarte a verlos y desees arrancarles la cabeza e inevitablemente lo hagas- Alexander hizo una mueca melodramática, como de actor de telenovela, en son de burla por el motivo de sus propias palabras-. Habrá una nevera llena con bolsas de sangre, te dejaré la llave debajo de la cama.
Familia nunca había sido su tema preferido y menos aún cuando se trataba de padres estrictos como lo habían sido los suyos y como seguramente lo estaba siendo él. Durante el resto del camino prefirió no pensar demasiado y se dedicó a parlotear sobre las ventajas de ser un vampiro y lo ridículos que podían llegar a ser los que se alimentaban de animalitos silvestres como Shana y Thea.

Durante el viaje, Alexander llamó a sus trabajadores para decirles que dispusieran todo. Cuando llegaron al hotel, una gran edificación resaltaba sobre las demás, a simple vista se podía anticipar que tenía un buen presupuesto anual. Alexander bajó del coche bordeando el auto para abrirle la la puerta a la castaña al tiempo que le ayudaba a salir, afianzándole para que no cayera y así no levantar ninguna clase de sospecha. Al llegar a la recepción le dijo al encargado que la señorita podía quedarse el tiempo necesario en aquella habitación con todos los gatos pagos. La condujo por los pasillos hasta llegar al elevador y se metió en el, aún con ella a cuestas, marcando el último piso. Cuando las puertas se abrieron Alexander le condujo al interior de la habitación y tan solo dar un vistazo a la fechada era como darse cuenta del tapiz imaginario, todo recubierto en el apellido Dupont. Al fondo de la habitación, justo al lado del Jacuzzi, estaba la nevera y más a la esquina había un pequeño closet para la ropa. Y dando en dirección a la puerta, justo a un par de metros frente a la cama, había una especie de mini sala con muebles de caoba revestidos en finos cojines bordados y un televisor de plasma conectado a una consola de videojuegos. Todo muy Alexander Dupont.

{...}

Le había dado tiempo a Ice de hacer cuanto quisiera en aquella habitación, sin dejarla escapar claro está, mientras él se relajaba jugando con la Play Station 2. Finalmente puso pausa al juego, se levantó y caminó sacándose las llaves del bolsillo para dejarlas en el lugar acordado. En segundos estuvo abrazando a Ice y sus colmillos perforaron la fina piel humana como agujas en tela, en segundos absorbió casi toda su sangre, entonces la soltó y la aventó a la cama, dejando que la ponzoña comenzara a hacer su trabajo. Alexander sonrió orgulloso de sí mismo al tener una habitación que aislaba el sonido y salió de allí cerrando con seguro tras de sí. ¡Japón le esperaba!



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Re: Something to do {Ice, conversión}

Mensaje por Ice D. Pávlov el Dom Jun 10, 2012 12:39 pm

Era la primera vez que escuchaba al chico hablar por tanto tiempo o al menos que no fuera una sola frase seca y directa. Me estaba diciendo los beneficios de ser vampiros, como tener velocidad, fuerza, percepción, belleza, juventud eterna y algunos de ellos poseían dones sobrenaturales y que quizás yo era uno de los afortunados que llegara a poseer uno pero eso era de cada quien. Pero sin embargo siempre hay una parte mala en la historia y eso eran los contras como el querer siempre beber sangre, las ganas de torturar y los pocos sentimientos que ibas a sentir. Además de que la juventud eterna tenía un contra que era que ha determinado tiempo tendrías que cambiarte de lugar porque seria demasiado obvio que no envejecieras. Como siempre, toda sociedad tenia sus regalas y expectativas. Creí en un segundo que la vida de vampiro sería demasiado fácil o quizá porque Alexander la hacía ver fácil. Deje que el parloteara un rato inclusive escuche como hablo por teléfono mientras yo me disponía a observar por la ventanilla, como viajábamos por la ciudad, queriendo grabarme todas aquellas imágenes por ultima vez porque no sabría como sería mi vida en la mañana. Había mencionado algo de familia y una enorme nostalgia me atravesó. ¿Familia? Había tenido familia y yo construí una. Aun recordaba a mi madre y aquel dolor al pensar en ella. La impotencia que sentí cuando murió por no haberla defendido como ella se merecía que la defendieran, solamente éramos ella y yo. En algún momento de su muerte pensé que volvería a verla algún día de alguna forma, quizás en aquello que llamaban cielo pero ahora ya no existiría ese cielo para mí, porque ni siquiera seria capaz de morir. ¿Y la familia que yo construí? ¿Qué pasará con mis hijos? ¿Acaso querré siempre beber de su sangre? ¿Tenía alguna diferencia que ellos fueran de otra raza? Joder, eso era lo que me preocupaba de principio, el que pasaría, si seria o no un peligro para ellos, de ser así en vez de poder defenderlos, bueno los defendería pero de su propia madre.

Me pareció totalmente extraño que Alexander fuera tan considerado. Como si estuviera a punto de morir… irónicamente lo sentía así. Cuando llegamos al hotel, aquellos de cinco estrellas, con luces por doquier, carros elegantes llegando, personas a la altura, era uno de esos hoteles que sin duda valía la pena gastarse el dinero y pelearse por las mejores habitaciones aunque todas lo fuera. ¿Así que todo esto era de él? Me abrió la puerta y de inmediato me tomo de costado… como si pudiera escapar en sus territorios. Pasamos por la recepción y después hacía el elevador que cuando marco el último piso salimos. Entramos a la suite, era hermosa por todas partes, blanca, luminosa, elegante, el sueño de cualquier persona ya sea individual o de pareja. Perfecto para relajarte o pasar la luna de miel. Me quede observando todo, cada detalle y también pude notar el pequeño refrigerador que el había mencionado y tenía un candado, ahí se encontraba mi alimento para cuando todo esto terminara, después de eso yo tendría que suministrarme por mi cuenta. Mis piernas me temblaban, tenía las manos sudadas y sin explicación comencé a tener calor. Me eché aire con la mano, era puros nervios y temor. ¿Dolería? ¿Duraría mucho? ¿Qué haría después? ¿Cambiaría algo en mí físicamente? Obviamente jamás ni en mis más locos sueños pude conocer al Alexander de antes, como saber si era exactamente igual al que es ahorita.

El se puso en los videojuegos mientras yo rondaba por todas partes intentando controlar mis pensamientos. Me mire en el espejo del baño y vi el jacuzzi y seriamente pensé en darme un baño para poder relajarme, ¡pero a quién engañaba! Claro estaba que no iba a relajarme, nada en este mundo podía relajarme. En la pared principal había una gran ventana en forma de rectángulo. Me acerque a ella y me dispuse a ver la vista desde ahí. Las estrellas eran tan brillantes y la luna llena era grande y con un ligero tono amarillento. La noche era tan hermosa, debajo se notaba los automóviles, las luces que iluminaban calles, plazas y casas. Quería tranquilizarme, quería darme una cachetada porque bien que la necesitaba. Mi respiración era pesada, me costaba respirar, sentía el pulso a todo lo que da. De las bolsas de mi vestido saque mi celular y comencé a ver la foto de mis niños. Los cuatro hermosos seres que había cargado en mí. Sus ojos, aquella primera vez que los cargue, que me miraron y me sonrieron. Ahora tendrían una madre que era peligrosa para ellos. Tal vez era lo mejor. Desde que tengo razonamiento pensé que jamás iba a ser buena madre. Entonces todo pasó demasiado rápido. Pensar que fue la cosa mas fácil y emocionante de mi vida, pero después ver que en realidad eran cuatro, aquí era donde empezaba el verdadero trabajo. Jamás me arrepentiría de nada, aunque ya no estuviera con Steven. Había cometido tantos errores en mi pequeña vida. Solamente tenía veintiún años. Tendría siempre la apariencia de una chica que a penas entraba en la etapa de los veinte. Aun me faltaban tantas experiencias.

Deje de escuchar los sonidos de los videojuegos de Alexander y me gire para ver donde estaba y justo entonces lo tenía enfrente de mí. Y como todo déjà vu volvió a sentir aquella presión en mi piel, en mi cuello. Reconocía a la perfección la sensación de los dientes de Alexander encajándose sobre mi piel, pero esta vez fue peor, no solamente la apremio de aquellos colmillos si no también algo extraño; comenzó con recorrerme la parte del cuello como si estuviera bajando y repartiéndose en mi cuerpo. Al principio sentí tibio, después frío y para terminar como si me quemara mi interior. Cuando pude notar que aquella quemazón se apodero de todo yo, me di cuenta que había dejado de sentir mi cuerpo por completo. Ya no sabía si estaba de pie, si Alexander aun me tenía abrazada o que demonios, ni siquiera sabía si el seguía aquí, que lo más probable era que no. Ahora entendía porque me menciono en el carro que el proceso no sería fácil. Quería gritar, quería arrancarme los pelos, rasguñar, estrangular o lo que sea con tal de desquitarme todo el dolor que sentía, pero no podía hacer eso, no podía hacer nada. Era como si me apachurraran, como si todo fue inconscientemente malo. Sin más sentí los latidos frenéticos de mi corazón y en segundos ya no había ni un solo latido.

-Grace no corras hija- escuchaba la aterciopelada voz de mi madre.
-¡A que no me alcanzas!- y esa era yo, corriendo por el patio de mis abuelos, riendo mientras miraba detrás para ver si mi madre volvía. Me sentía extraña, yo no estaba viéndolo en aquellos ojos verdosos de la pequeña, si no por los cielos.
-Me voy a cansar Grace, para-
Entonces cuando la pequeña volvió a ver a su madre, ella ya no iba detrás.

Volví al dolor de golpe. ¡Mama! ¡Mama! comencé a llamarla, sentía que las lagrimas salían de mis ojos, podía sentirlas resbalando por mi mejilla. Por fin podía sentir algo. Comencé a percibir mejor las cosas, el dolor estaba cesando de poco a poco. ¿Cuánto llevaba así? Me estaba pareciendo una eternidad. A lo lejos se escucho la sirena de una ambulancia, de seguro pasando por la calle que conducía al hotel, porque ¿todavía estaba en el hotel, cierto? Quería levantarme pero mi cuerpo aun no me respondía del todo. Esto no me estaba gustando.
Entonces de la nada el dolor se fue. Me sentí increíblemente genial. Abrí los ojos y por fin vi todo. Apreciaba los olores como jamás los había apreciado, escuchaba mejor que nunca y mi vista era tan exacta, tan precisa, podía notar el color del techo con tanta precisión. Todo eso me aturdía. Note que estaba en la cama y en aquella suite. Me senté y empecé a echar una ojeada a todo. Cosas que se me habían escapado. Podía escuchar tan claro lo que decían en las recámaras continuas. Lo que las limpiadoras decían mientras empujaban el carrito con sus aparatos de limpieza. Podía escuchar los autos pasando por la calle de a un lado. ¡Esto era tan increíble pero raro a la vez! me levante y no fue algo normal. Lo sentí como si ni siquiera hubiera hecho el esfuerzo en ponerme de pie. Me tambalee un poco pero después cuando comencé a caminar para ir a verme en el espejo mis movimientos fueron como cuando me levante, tan rápidos, ligeros y seguros. Me vi en el espero y me quede espantada y con aquella combinación de incrédula. La chica que estaba en el espejo no podía ser yo. La piel era pálida y parecía terciopelo, su cabello tenía un intenso color café con destellos rubios, hecho ondas, sus labios estaban bien redondeados y carnosos. Era totalmente hermosa, pero tenía algo de muerte… aquellos ojos que algún día fueron en tono verdoso, ahora tenían aquella intensidad color carmesí. Me incliné hacía el espejo queriendo verme mejor pero fue un golpe bajo cuando respire aunque no lo sentí con necesidad. Noté el claro aroma oxidante. La garganta… ¡Dios santo! ¿¡Que era esto!? Me quemaba, me ardía, me estaba destrozando. Tenía una sed, una completa sed como si no hubiera tomado en semanas, como si no conociera lo que era el agua, pero no quería agua, claro que no.

Como loca desesperada fui a rebuscar debajo de las almohadas de la cama y encontré la llave. Creí que con tanta rapidez que hacía las cosas terminaría siendo una torpe pero me di cuenta que no era así, todo salió tan fluido, tan fascinante. Cuando abrí aquel refrigerador saque de inmediato las bolsas de sangre. No me era asqueroso si no que estaba desesperada por pasarlas por mi garganta. Las avente a la cama y después de un salto caí en ella. Despedacé la primera bolsa y comencé a beber las pocas gotas rescatas después de haberme llenado el vestido. Que torpe, pero me era imposible controlarme. A la cuarta bolsa pude beberla completita. Fue demasiado… tan… me calme, me excite y emocione. Quería más, más, más, más y más. Que nunca se acabara, pero cuando menos lo pensé había llegado a la bolsa numero 10 y ultima. Alexander si que era un codo total, mira que dejarme solamente diez bolsas. Me mordía las uñas mientras caminaba de una punta a otra punta pensando que hacer para conseguir más sangre y fue como una plegaria escuchada, porque escuche la dulce voz de la limpiadora decir, “servicio” mis ojos se dilataron y juro que me la pensé por lo que creí mucho tiempo pero entonces abrí la puerta, la jalonee dentro y sonreí con tanta felicidad, con tanta avaricia, demencia y sadismo. El corazón de ella se acelero y los pálpitos retumbaban en mis oídos y quemaban mi garganta. Pasee mi lengua por mi labio inferior, trague saliva y después sin más me abalance sobre la chica, encajando mis colmillos en su yugular, sintiendo la sangre tibia en mí.
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Re: Something to do {Ice, conversión}

Mensaje por Shiraoka Takeshi el Dom Jun 10, 2012 4:50 pm






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